
Y que hace una gran visita, sino atascar ascensores, llenarte la despensa y compartir hasta el ultimo resquicio del alma? No. No hace eso. ESTA visita lo hace. Hace eso y mucho más, porque aparte de hacer, es, y su sola presencia me llena de paz. Porque no hay nada mejor que estar lejos y sentirse en casa, que en el medio de las elecciones haya un amparo, un consejo, una amable sonrisa de conocidos labios. No hay nada mejor, que esa persona que compartiendo hasta los silencios y queriéndote hasta en las estupidas riñas adolescentes, retorne a mi nuevo cotidiano llenándome de ese exquisito regaloneo de siempre, y alentándome como gallina a su polluelo. Te quiero cuky,… y no hay más palabras.