lunes, 28 de mayo de 2007

Principes, ranas y brujas


Para Maca, y las estrellas lejanas…

Luchaba contra la puerta desvencijada, que el viento terrible en sus aleros más profundos hubo de arremeter, tal cual contra buenos aires hoy. Érame embobada, cabizbaja, bufanda, camiseta, chaleco y abrigo puesto. La nariz enrojecida de tanto frío y las manos estériles en acción. La quijada envuelta como paperas vestidas, y los ojos pequeños, desviados al interior y sin afán de búsqueda. Llena de bolsas en las manos y un aturdido empujón a la puerta en cuestión, me impedían -laboriosa- recaer en el detalle retrógrado a mi aparición: érase un principe urbano, elegante estampa y mirada curiosa, en frente de esta escena invernal. Estúpidamente me estremecí en retardo púber y cerré la puerta, esa misma obstinada encrucijada por la que el sujeto debía salir. “uyyy..Lo siento” y las palabras peor escogidas para responder a la sonrisa de un porteño desconocido, que amanecía en el mismo edificio que yo. Éranos cruzando nuestros caminos, aquí-y-ahora, tu-y-yo, mirándonos, yo desapercibida, él mirando contenido...éranos un yo y un otro, y una nada entre ambos. Éramos dos desconocidos, y una sonrisa y una mirada –insisto, despistada- que nos abrieron el mundo por un segundo, hacia aquella desconocida realidad de concreciones simuladas, hacia esa historia nebulosa que se exterioriza solo en sonrisas poco oportunas. Lo que no se abría era la puerta, y en un intento de reparar la acción no meditada y la interacción poco móvil, me devolví a abrir-le la puerta con mi llave forjada al estilo medieval. “Gracias” y un suspiro, “no hay de qué” y un guiño certero a mi parálisis estupefaciente. Encuentro cercanos, y tan lejanos que remiten a un conitnuum de encuentros en la vida. Éranos dos descocidos, y una situación tan familiar, que hicieron retornar las huellas de tantas otras situaciones, tantas otras personas, y tantos otros suspiros. Tal vez no lo vea más, pero nuestro “encuentro” mediatizó “re encuentros” con esa faceta desorientada, espontánea, sin objetivos y plena de inocencia. Recordar la sorpresa es recordar lo bello de lo efímero, de la simpleza sin mecanismos de defensa, de la apreciación de un suspiro, una sonrisa, un guiño, una palabra –muy inadaptada por lo demás-y una circularidad, entre “tues” y “yoes” desconocidos, de vivir con, de salir del ensimismamiento, y luego con mas fuerzas retornar a él, y seguir soñando.

sábado, 26 de mayo de 2007

a - Dios


Hacia Dios? Por Dios! Mi Dios…una despedida que no se concreta y las lágrimas reprimidas en palabras corteses, mientras abrazo el aire que impregna tu ausencia. Latiendo al son de tambores, el recuerdo se remite a una imagen inacabada de lo que nunca fue, y se estremecen hasta las comisuras apretadas con la estadía pasajera por tus brazos. Las preguntas de esta inundación en arraigo al fluvial desencanto de una fantasía errática, y una luna que parpadea coqueta y poca sinuosa en una noche de cursi aflicción. Cuantas mañanas tendrán que pasar? Cuantas cuentas la mente rígida tendrá que sacar? Cuantas vueltas en la intemperie melodramática son suficientes para sepultar el impulso acotado y retardado? Un adiós no pareciera dirigirse al cielo por pasionales ciclos, sino mas bien en rogativas inconscientes, cobardes y escondidas, corriendo por hacer valer las percepciones sin rumbo. Hacia donde va entonces este adiós que no es divino? De golpe al suelo, en la faz tenue de areniscas ventoleras, me protejo con mi propio brazo y dejo de ver lo imposible de divisar entre las otoñales hojas resquebrajadas. Inducida a la contemplación sin ojos y motivada por las respuestas que nunca han de llegar, retomo el caminar hacia la tangible vida externa, adiós a lo imposible, adiós a el insobornable mundillo inconsciente, adiós al vuelo sin objeto, adiós a mi evasiva y metafórica no concreción de sentimientos, adiós a ti…adiós al adiós, hacia donde sea que se dirija.

miércoles, 23 de mayo de 2007

...que viene de "tacto"

Guitarreos infalibles para la noche de un café humeante.
Cenizas esporádicas en las narices sosegadas de tanto amor.
Un susurro en el oído y la piel espinada en sus poros
Respirando de tus latidos se abren los ojos en un sueño

Sigamos en la comparsa
Marca mis pasos como yo marco tus ojos
Detente a respirar con mis brazos en tus hombros
Obsérvame de nuevo, y obsérvame hasta el alma… de nuevo

Guiñando un ojo
Coqueteando hasta en los silenciosos pasos de macho
Sigilosa escurriendo fluyendo girando
Mi cintura es de tus manos
Mis pies son de tus pies
Mis ojos,…mis ojos siguen los tuyos

Girando juntos, sonriendo a tu distinguido cuello
Un paso al lado y te sigo
Un paso al otro lado y yo te sigo querido
Paso atrás y mi paso al frente desorbita tus ojos
Transpiro complacida y respiras mi pasión

Deslizándonos juntos
Te sigo
Sintiéndonos los dos
Te sigo
Respirando con dificultad
Te sigo
Haciendo como si te siguiera
Te sigo

Un tacto apasionado
Un tacto febril
Un tacto contenido y sostenido
por el hombre sonrojado
Un tacto sutil
Un tacto exclusivo
Un tacto profundo
Un tacto ilimitado, soñado, sudado, noble, extraordinario
Ese es el Tango.

jueves, 17 de mayo de 2007

(la con-fusión de annabertha)


Tócame. Sedúceme. Pero tócame. Bésame. Pero no dejes de tocarme. Acércate más. Y tócame más. Acaríciame. Pero tócame mientras lo haces. Tómame con pasión. Y tócame explosivamente. Mírame. Y sigue tocándome. Hazme feliz. Y toca, y tócame, y llega a mi, mi corazón es tuyo…si me tocas…. con parálisis de tres cuartos de la mano derecha, con la sensación de un nudo respiratorio y alucinando serpientes capilares, Anna, dulce y tierna Anna, antaño niña, transpira esta noche y llora desconsolada por sus afecciones, mientras rememora un dual sentimiento que experimenta de su ultimo sueño. Llora con angustia, desde el pecho, donde se revuelca aun el corazón de placer ante esas masculinos tactos sobre sus piernas, esas misma que hace una semana dejaron de funcionar en su tercio superior, esas mismas que hace un año corrían menesterosas ante el cuidado de un anciano padre, esas mismas que hace cinco minutos…ayy…llegando a la gloria de reminiscencia un olvido inminente hace a Anna descolocarse, ahogada en llanto, en dolor, en angustia, y con una extraña sensación de satisfacción recién ingerida en espasmos de sexualidad. El retorno es imposible, niña, menesterosa de amor, inocente en conciencia, Anna ruega auxilio sin palabras. Gritando como infante malcriado, su doctor boquiabierto observa las dolencias mas extrañas, que ponen en riesgo su honorabilidad medica; abrase visto alguna vez síntoma similar?!??! Al menos no los cuales lo hicieron merecedor de un cuadro de honor refugiado inexorablemente a la entrada de su consultorio. Anna vuelve a gritar. Ya no hay explicación ni recurso alguno para entonar argumentos de esta espeluznante realidad, no quedan palabras, no quedan síntomas,…lentamente desaparece la realidad y Anna, dulce Anna, lejana al sueño, lejana al otro, lejana de sí y su contexto burgués, arremete agresiva y sensual. “Tócame maldita sea!!” solloza irreconocible como bataclana marginal, en idioma no maternal y desbordada en matices auto eróticos. Obnubilado, el reconocido medico de la época se debate entre una cobarde huida y un heroico acto sin sentido. Anna, dulce Anna, ahora se lanza adicta a los brazos del doctor. Sin facilidad, en reiteradas ocasiones, Anna se lanza una y otra vez sin conseguir eso…eso que quiere, eso que no proviene de un deseo de dulce y tierna Anna….o tal vez si…

En honor a Bertha Papenheim, “dulce y tierna” histérica de renombre histórico, figura clave en el surgimiento del clan neurotico, estipulada como Anna O. por el doctor J. Breuer. Que seria de Freud sin ella, no lo sabremos jamás. Tal vez algo tan caótico como una psicología sin Freud.

viernes, 11 de mayo de 2007

Tramos en Silencio


Caminar por el asfalto acostumbrado aún no es costumbre, y los hábitos recientes se satisfacen por su cotidianeidad. Buenos aires querido, y los tramites eternos; buenos aires querido, y seguir caminando en la sombra del palo borracho desmesurado en belleza citadina; buenos aires querido, y se sigue llenando mi mente de paz, atrapada entre las mesas de una lectura poco eficaz cuando pienso en la distante imagen de un amor sin palabras. Siluetas escurridizas se impregnan en el pausado andar, disfrutando hasta el último momento que se respira… y no importa la hora, no importa el apremio, no importa el apuro, no apuran los textos. La vida fuera de la impresión parece plasmarse en un libreto sin acotaciones, una libreta pequeña de poesías sin la presencia de símbolos universales, y la respiración satisfecha de ser una persona que camina. Decidir por un colectivo, y caminar otras 30 cuadras para ver de nuevo, más de lo bueno. Aayyyy….complacencia sin limites, tranquilidad auscultada por nadie, guardiana de nuevos horizontes. Piropos risueños de un entramado gentil sublevan el antaño recuerdo de caer en las redes de la desesperación. Caminar por el asfalto acostumbrado, sintiendo cada tramo, guardando cada espacio, apropiándome de lo ajeno, nacionalizando en mi nación insobornable; un país, una ciudad,…a mi misma en este país, en esta ciudad, en este aire, muy buen aire.

jueves, 3 de mayo de 2007

mirando atrás


La cara oculta es la resulta de mi idea genial de echarte... me cuesta tanto olvidarte (Mecano). A veces es necesario despedir a las personas de nuestras vidas, otras veces, aun dificultoso y sin embargo menos patológico, es casi natural y siguiendo el curso de la diversificación de estilos y caminos de la vida, ese otro sujeto se aleja, o uno se aleja. Y están estos otros, donde a veces la gente se va, o al parecer tenemos que dejar ir,… y aun así no quisiéramos. Y siempre cuesta tanto olvidar, pero perdonarse dejar ir a esa persona que tal vez, quizás, en una de estas… no deberíamos o simplemente con el máximo capricho queremos para nosotros mismos… es un no olvidar que se perpetua en la imaginación, un echar de menos especial, una alucinación adolescente que simula limitarse a un sueño, pero que se manifiesta en lo que pensamos, hacemos y sentimos, a cada rato... más seguido de lo que quisiéramos, o a veces tan seguido que nos mantiene ilusamente esclavizados a una historia que pudo ser, y aunque jamás sea, por medio de nuestra mente se concreta. Círculos sin cierres, relatos inconclusos, fantasmas paranoides,….y cuesta tanto olvidar.