lunes, 17 de diciembre de 2007

P L A Y

A veces pienso que hay cierta música que en esencia siempre estuvo destinada a existir. Y es que es impresionante como un determinado conjunto de notas, acordes y tonalidades se matizan perfectamente en una melodía tal, que moviliza sentimientos tan fuertes, tan suaves, como recuerdo de aquel otro sentimiento antaño vivenciado, o removiendo alguna extraña sensación, que proviene lejana de imagen, carente de instancia, transformando el presente en nada …nada descriptible, nada posible de articular discursivamente. Y esto tal vez pone de relieve la incertidumbre de aquel trasfondo que tiembla, goza o se intensifica con estas canciones, que parecieran estar hecho de notas, acordes y tonalidades, más que de palabras, de argumentos, de verificaciones, de comprobantes…ahhh…es increíble cuando “play”, y lo que viene después sin foward ni rewind, estando sin estar, acotando en ese movimiento exquisito desde el cuerpo….bailando…mirando….soñando… esa música que prende el alma, la psique…o quien sabe que hálito de realidad realmente ajeno a este respirar contiguo a las palabras. He llegado al melodrama de acompañarme de letras poéticas, de inspirarme en cartas a nadie, de sentir la libertad de una sonrisa auto complaciente, de cerrar los ojos ahora y querer escribir sobre esa música…que escucho, y me mueve humana, desde el fondo de los ojos, ahí donde solo una suerte de enigma mágico, convertido en pócima musical, arriba encantadora. Es como si el destino de una existencia se acompañara de ciertos sonidos conmovedores predeterminados a cada cual, encerrando en una esfera extraña, en un paréntesis radical, todo lo demás. Y a veces canto, intentando dejar brotar el encanto que no surgió entonado nunca de mí, y que sin embargo sola canto, en la mente también lo hago….es otra manera de soñar, es otra manera de evadir, es otra manera de enajenarse, es otra manera de volar, es otra manera de sentir.


Este año descubrí el tambor, luego de llorar con un solo de guitarra y moverme encandilada por los tonos arabescos, saltando de concierto en concierto, rockeando apasionada en la ciudad de mis sueños, sentada mirando nada, y luego de todo, más que las fotos, las gracias a todos –Dios mediante- y el poema de turno, pongo play, recordando mejor, y más fuerte todo lo anterior.

viernes, 7 de diciembre de 2007

- In-Sight -

Pensar que hace un segundo respiraba sus aires mientras la otra mirada alcanzaba fusión con su enamorado eterno. Pensar que hace un segundo mis piernas inseguras se lanzaban al vuelo desconocido de Ser. Sentir que hace tan solo un segundo, la birome alzaba sus tintas en medio de un desorden infernal de ideas, proliferando versos de amor y desamor, en armonía porteña movilizada por inspirados olores de mar. Sentir que hace un segundo abrazaba sonidos de tambor, y olía los ritmos maravillosos de un baile apasionado. Pensar que estábamos tú y yo tan lejos, y hace tan solo un segundo, tan cerca. Pensar que la vida no tenía más que respuestas a priori, y hace tan solo un segundo se volcaron en dudas de metal y otras tantas palabras sin letras puestas al son del latido de una bomba de tiempo sin reloj. Pensar que en 22 años llevo los mismos ojos, y tan solo hace un segundo vi el verdor de este campo citadino, el azul de este espacio intenso, el amor de las miradas sin sentido, el inmenso predio de opciones y caminos, y lo hermoso que fueron aquellos que salieron desde el centro de la esfera oscura y tormentosa. Pensar que fueron 22 los años de labios y oídos, de tacto y sentido, de pensar en 22 años sobre labios oídos tacto y sentido, y hace un solo segundo, cubierta de la emoción mas dulce, se abrieron los vestigios de una añeja deuda; dejarme envolver por el fluido encantador y salado, por el rojo tontorrón, por la inevitable y poco falaz tentación de caer en un pegajoso viento de pasión por un mísero pasajero e inerte segundo. Y en un segundo, tan solo un segundo, que ni siquiera puedo mencionar cuantos segundos duró, pensé y sentí, que la vida es un sueño, cuando el fluido cauce de los ríos, da permiso a poniente de reservar rayos oníricos para el porvenir cordillerano. Gracias por este segundo, y cada segundo que le antecede.

¿Qué es el tiempo?