lunes, 30 de julio de 2007

Chau! .-

Como hacer esto. Como poner en palabras tantas cosas. Como articular coherente y significativamente, con meros símbolos impresos todo la historia, todo lo que siento, todo lo que sueño, todo lo vivido, todo lo aprendido, …tanto…tanto.
Como hilar en frases legibles y oportunas tantos nombres, tantas personas, tantas caras, tanto cariño, tanta psicología, tanto tango, tanta pasión…tanto..tanto
Una vez mas siento confusión, ya no en medio del stress santiaguino, ya no en incertezas adolescentes…. Tanto me pasa.. tanto
Que lastima dejar atrás, como única certeza de toda esta experiencia, a buenos aires….MI buenos aires, mi mono ambiente, mis ritmos, mis ganas, mis impulsos, mis limitaciones, esas etéreas y malditas limitaciones que acá pesaron con cariño y comprensión.
Como ser tan gélida de no mirar atrás, de no querer al menos amarrar uno de mis brazos y dejar una lagrima en este suelo tan querido…como no llorarlo, reírlo, recordarlo siempre…
Como no agradecer, eternamente, a cada rato, por cada instante vivido, cada milonga, cada enamoramiento profundo, cada conocimiento increíble, cada vibración de tambores, cada conversación que ya vuela lejos..muy lejos de aquí y ahora…como dejar ir tan simplemente un amor tan grande, un lugar tan amplio, una zona tan hermosa, una prolongación de todo lo que soy, de lo que quiero ser, de lo que sueño ser…el arraigo mas fuerte en estos aires gélidos y calidos de mis anhelos más profundos.
Como concebirme rodeada, querida, entendida, por los queridos y entendedores, por el mundo elevado a diez, lejos de la amiga mas dulce, lejos de el mono ambiente mas mono, lejos del devenir mas suave y tierno, del hogar mas intimo, de los humos redundantes….
Como no darle una o diez vueltas en mi cabeza de psicóloga, como no darle una y mas vueltas en mi mente ensimismada en los venires ajenos al proyecto por consumirse.
Como agradecer uno por uno a los q estuvieron lejos pero cerca, y a los q estuvieron cerca tan cerca, tocando hasta el ultimo atisbo de curiosidad
Buenos aires querido..muy querido, de aires buenos ..muy buenos…. Omar ya no como guardián alfa, Amiga, hermosamente dulce amiga, ya no como mi familia… ya suenan las ultimas notas de este acordeón, se apagan las luces de la ampolleta mal puesta, la casa expele el ultimo olorsillo de nosotras…hay que cortar el gas, cerrar la ventana y cerrar bien la puerta, que esto se acaba y tiene que ser como siempre lo fue; perfecto.

Actitud BsAs!!!

domingo, 22 de julio de 2007

(no) se puede

Te dejo frente al mar

descifrándote sola

sin mi pregunta a ciegas

sin mi respuesta rota.

(...)

Y ojalá pueda estar

de tu sueño en la red

esperando tus ojos

y mirándote.

Desde el estupor onírico, juegan sigilosos mis pies sobre el resbaladizo musgo de esas rocas mal nutridas. Olas calmas y un viento casi tierno en cariños acompañan la tránsfuga escena de niñez. Ahí estoy yo, soñando lo vivido, actuando lo soñado; ahí estoy yo adulta. Ahí está la misma pecosa y cabizbaja, con centímetros extra, con la mirada menos inocente, con el pensamiento más complicado, con las defensas más aumentadas, con el corazón más hinchado, con la memoria más pesada. Con los puños apretados, la vista perdida en el horizonte y el sol aun no bota mis lágrimas. Soy yo, ya no de vestidito, ya no en sus brazos, cuando me aferraba sin inhibiciones, ciega en confianza, plena en presencia, ávida en dudas, segura sin saberlo. Pausada como casi siempre, parca en palabras, ensimismada creando realidades de parajes más lejanos que el sueño mismo, estoy donde estuve, estoy yo en repetición, pero con otra carátula.
Las opciones parecen ineludibles; despertar es la única evasión posible ante la inevitabilidad de morir observando las maravillas de este preciso y precioso ensueño. Respirando el bendito aire tan profundo, como si no llenarme lo suficiente de él pudiera hacer escapar los nuevos brazos que me acogen, como si no tragar hasta las últimas moléculas que en pocos minutos me indican se han de acabar…. No hay retorno; solo el retorno es la opción. Dejar de decidir, dentro de la propia decisión de emprender la construcción fantaseada de vivir donde quiero, en la realidad onirica más fantástica y sobrecogedora,…. tocando el hálito de descanso me apropio de la intangible autoconstrucción, perdida en los parajes ajenos más íntimos que la propia existencia. No dejo caer lágrimas..ahi estoy yo, siempre observando, pero ahora el viento llega solo y no dejo que mis pies avancen hasta no sentir cada segundo antes de caer en la trampa inmensa del tiempo, no dejo que mi mente se atrape en la red del olvido sin antes aprehender los proximos recuerdos, no quiero despertar, hasta no saberme tan soñada como lograda como vivida como aprendida como reida como entendida como perdida…ahí estoy yo….ya no soy la misma de antes. No quisiera despertar aun. No quiero despertar. No quiero despertar. No quiero despertar.

jueves, 5 de julio de 2007

Detente

3 am. Suena el teléfono interrumpiendo la intrépida noche que anuncia que quedan solo unas cuantas horas para rendir la PSU. La prueba final, la preparación fehaciente, la construcción prolija de años de estudio escolar, la irreversible trama compleja de materias que definen en un 100% sueños, logros, metas y vocaciones futuras. 3 am y un llamado terrorífico, una voz trémula a la lejanía que entierra álgidas lanzas en la intemperie insomne. Un trago de desesperación ahogada se escucha desde mi pieza, se quiebra el aire con una lágrima rebelde que cruza la estática mirada de mis padres. “Chocó”, escucho sin querer escuchar,…en efecto, mi hermana había chocado.
8 pm. Suena el celular. Un eufórico ring tone quiebra el calido temporal veraniego. Sosegada con planes nocturnos y fascinada en la quietud del descanso, me dispongo a contestar el aparato. “dame con mi mamá” escucho algo descolocada…. “es mi idea o te pasa algo?” agrego presintiendo embrujada un trasfondo ansioso en esa conocida voz. Minutos mas tardes, la veo a ella, nuevamente, hundida entre sus manos, desesperada, miles de kilómetros distante del origen de esa llamada. En efecto, algo pasaba. Más que algo. Estremecida en hondo sentimiento, congelada en panoramas desconocidos, me sumí en una nueva noticia de choque.
Lagrimas, angustia, reacciones eficaces y otras un tanto torpes. Incoherente proceso conductual ante el desconocido y trágico acontecer. Abrazos, retos, ánimos falaces, psicología barata, instantes inolvidables… filosos hitos de la historia que dan un vuelco abismal al continuo cíclico y rutinario. Pero llamó. Pero contó. Pero nos vimos. Nos re encontramos. Vivió.
Tantas historias similares han llenado nuestros oídos desde tiempos remotos. Tantas advertencias, consejos y teorías han transcurrido raudas en nuestra presencia, y aun así, nada pareciera hacer un efecto tan grande, tan fuerte, tan claro como cuando se vive, en carne, en emoción, en ominosidad máxima.
Esto logro ser un paréntesis, un llamado de atención, una acotación, un alivio finalmente. Pero en el momento en que me pensé rodeada de todo menos de lo más esencial de mi vida, me quedó claro que tantas metas, construcciones, logros, placeres, idealizaciones superfluas o mociones profundas, quedan invalidadas, desconfirmadas ante la mínima posibilidad de perder para siempre, en un frágil segundo, en una linealidad horrible, en un hito sin retorno, a esa persona que tanto ha llenado mi vida, mi espacio…o cualquier de ellas. Maldita manera de frenarse a apreciar la vida. Una vez que los martirios de este tipo descargan con furia su tensionante identidad contra nuestras vidas, cuando nos sentimos tan nimios, tan frágiles, tan nada ante la imposibilidad de controlar la mínima posibilidad de perder las maravillosas personas que tenemos alrededor, no queda mas que ponerse de pie, y considerar la posibilidad de donar teorías, consejos y advertencias a la gente que pareciera no aprovechar al máximo, cada átomo de persona de nosotros y de los demás… esa magia insobornable que todos tenemos y que a veces por tanta estupidez nos limitamos a conocer. Y tal vez así, cuando llegue el remezón, poder al menos en medio de la tormenta, agradecer profundamente haber conocido, vivido y compartido con esas personas, y no agregar al dolor, por la eterna inmovilidad que nos llevó a querer y a demostrar ese querer como realmente hubiésemos querido.