jueves, 5 de abril de 2007

Del primer día en adelante


Por lo pronto no hay respuesta y la vida se encamina por avenida Belgrano, a plena media luz del día, en un caminar semipausado y con la expectación de un nuevo, muy nuevo día que comienza. Retumban las ruedas citadinas en mis oídos y retomo una mirada curiosa a través de un húmedo vidrio empañado de gente que, en una cotidianidad demasiado poco frecuente para mis sentidos, retorna al quehacer de un porteño recién levantado.
Olores de pastelillos sin nombre en mi búsqueda mental, expelen un olor que aviva hormonas gástricas, y el sol ya se asoma imponente e indiscreto en mis pupilas. Un paso tras otro y ya se concretiza la etérea energía de estudiar fuera del país. Una masa de cabellos claros, de ropajes sencillos pero en estilo juvenil y bien combinado, me acompañan el paso a la vez que atolondradas y sueltas lenguas se agitan para relatar tantas historias que ni alcanzo a escuchar de tantas que son. Un pequeño juego con la quijada y un empujón de entusiasmo…ahora ya sé la sala, ahora ya sé a dónde vengo. Subo a un cuarto piso embustero que mis piernas reclaman como un quinto piso de dificultad, abro la puerta como siempre, y entro al aula sigilosa, como nunca, donde nunca, para siempre.

1 comentario:

.-. Kena .-. dijo...

Me costó su rato identificarte.¡Sorpresa! .Por qué desastroso encuentro? yo lo encuentro de lo más gueno, te diré.
De las defensas, de los miedos, inseguridades y muros sólo puedo decir lo que he sentido. Sería mi aporte. Me alegra saber de ti. De lo grande que estás. Grande por tener los cojones para dejar tu espacio, tu mundo conocido. Grande por atreverte a conocer, a aprender este mundo nuevo. Grande por querer integrarlo a ti, por querer integrarte a él. Grande el beso, grande el abrazo que te mando. Nos estamos leyendo!