domingo, 22 de julio de 2007

(no) se puede

Te dejo frente al mar

descifrándote sola

sin mi pregunta a ciegas

sin mi respuesta rota.

(...)

Y ojalá pueda estar

de tu sueño en la red

esperando tus ojos

y mirándote.

Desde el estupor onírico, juegan sigilosos mis pies sobre el resbaladizo musgo de esas rocas mal nutridas. Olas calmas y un viento casi tierno en cariños acompañan la tránsfuga escena de niñez. Ahí estoy yo, soñando lo vivido, actuando lo soñado; ahí estoy yo adulta. Ahí está la misma pecosa y cabizbaja, con centímetros extra, con la mirada menos inocente, con el pensamiento más complicado, con las defensas más aumentadas, con el corazón más hinchado, con la memoria más pesada. Con los puños apretados, la vista perdida en el horizonte y el sol aun no bota mis lágrimas. Soy yo, ya no de vestidito, ya no en sus brazos, cuando me aferraba sin inhibiciones, ciega en confianza, plena en presencia, ávida en dudas, segura sin saberlo. Pausada como casi siempre, parca en palabras, ensimismada creando realidades de parajes más lejanos que el sueño mismo, estoy donde estuve, estoy yo en repetición, pero con otra carátula.
Las opciones parecen ineludibles; despertar es la única evasión posible ante la inevitabilidad de morir observando las maravillas de este preciso y precioso ensueño. Respirando el bendito aire tan profundo, como si no llenarme lo suficiente de él pudiera hacer escapar los nuevos brazos que me acogen, como si no tragar hasta las últimas moléculas que en pocos minutos me indican se han de acabar…. No hay retorno; solo el retorno es la opción. Dejar de decidir, dentro de la propia decisión de emprender la construcción fantaseada de vivir donde quiero, en la realidad onirica más fantástica y sobrecogedora,…. tocando el hálito de descanso me apropio de la intangible autoconstrucción, perdida en los parajes ajenos más íntimos que la propia existencia. No dejo caer lágrimas..ahi estoy yo, siempre observando, pero ahora el viento llega solo y no dejo que mis pies avancen hasta no sentir cada segundo antes de caer en la trampa inmensa del tiempo, no dejo que mi mente se atrape en la red del olvido sin antes aprehender los proximos recuerdos, no quiero despertar, hasta no saberme tan soñada como lograda como vivida como aprendida como reida como entendida como perdida…ahí estoy yo….ya no soy la misma de antes. No quisiera despertar aun. No quiero despertar. No quiero despertar. No quiero despertar.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

y el nudo de aguas saladas en la garganta me hace querer saltar arriba del reloj y pararlo, gritarle que no siga, que te deje donde quieres más rato. Rescatarte -pienso- salvarte de volver, correr a decirle algo a alguien, imaginarte triste, saber de qué musgo y qué confianzas hablas y querer- de verdad querer- salvarte: no la toquen, la siento mía, no puede estar triste, si es lejos, que lejos se quede, que ni una sola nube atreva cruzarse en sus ojos eternos, envidiados, preciosos, infinitos, perfectos, conocidos, tan honestamente tratados de proteger por mi...

Cuando no haya más opción y aunque poco sirva, prometo no ser parte de lo que no quieres ver más.

Un abrazo y un puchini fumado bajo alguna noche, algunas lunas y algunas estrellas... nunca demasiado lejos.

Anónimo dijo...

Cuando pasen los años y mires hacia atrás, tal vez, sólo tal vez, esta experiencia sea la más hermosa que hayas vivido. Sin embargo, no permitas que tanta belleza y felicidad te cieguen al punto de no ver, vivir y disfrutar todo lo que la vida tiene reservado para ti en el futuro, en cualquier lugar y en cualquier momento.
Es muy posible que esa experiencia tan profundamente vivida, sea el punto de partida para entender que tu vida puede ser maravillosa dónde y cuando tu quieras...... dependiendo de los cristales que uses para mirar.
Un sólo consejo te quiero regalar: trata de no usar cristales negros, que suelen ocultar o aminorar la luz del sol.