viernes, 11 de mayo de 2007

Tramos en Silencio


Caminar por el asfalto acostumbrado aún no es costumbre, y los hábitos recientes se satisfacen por su cotidianeidad. Buenos aires querido, y los tramites eternos; buenos aires querido, y seguir caminando en la sombra del palo borracho desmesurado en belleza citadina; buenos aires querido, y se sigue llenando mi mente de paz, atrapada entre las mesas de una lectura poco eficaz cuando pienso en la distante imagen de un amor sin palabras. Siluetas escurridizas se impregnan en el pausado andar, disfrutando hasta el último momento que se respira… y no importa la hora, no importa el apremio, no importa el apuro, no apuran los textos. La vida fuera de la impresión parece plasmarse en un libreto sin acotaciones, una libreta pequeña de poesías sin la presencia de símbolos universales, y la respiración satisfecha de ser una persona que camina. Decidir por un colectivo, y caminar otras 30 cuadras para ver de nuevo, más de lo bueno. Aayyyy….complacencia sin limites, tranquilidad auscultada por nadie, guardiana de nuevos horizontes. Piropos risueños de un entramado gentil sublevan el antaño recuerdo de caer en las redes de la desesperación. Caminar por el asfalto acostumbrado, sintiendo cada tramo, guardando cada espacio, apropiándome de lo ajeno, nacionalizando en mi nación insobornable; un país, una ciudad,…a mi misma en este país, en esta ciudad, en este aire, muy buen aire.

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