
Hacia Dios? Por Dios! Mi Dios…una despedida que no se concreta y las lágrimas reprimidas en palabras corteses, mientras abrazo el aire que impregna tu ausencia. Latiendo al son de tambores, el recuerdo se remite a una imagen inacabada de lo que nunca fue, y se estremecen hasta las comisuras apretadas con la estadía pasajera por tus brazos. Las preguntas de esta inundación en arraigo al fluvial desencanto de una fantasía errática, y una luna que parpadea coqueta y poca sinuosa en una noche de cursi aflicción. Cuantas mañanas tendrán que pasar? Cuantas cuentas la mente rígida tendrá que sacar? Cuantas vueltas en la intemperie melodramática son suficientes para sepultar el impulso acotado y retardado? Un adiós no pareciera dirigirse al cielo por pasionales ciclos, sino mas bien en rogativas inconscientes, cobardes y escondidas, corriendo por hacer valer las percepciones sin rumbo. Hacia donde va entonces este adiós que no es divino? De golpe al suelo, en la faz tenue de areniscas ventoleras, me protejo con mi propio brazo y dejo de ver lo imposible de divisar entre las otoñales hojas resquebrajadas. Inducida a la contemplación sin ojos y motivada por las respuestas que nunca han de llegar, retomo el caminar hacia la tangible vida externa, adiós a lo imposible, adiós a el insobornable mundillo inconsciente, adiós al vuelo sin objeto, adiós a mi evasiva y metafórica no concreción de sentimientos, adiós a ti…adiós al adiós, hacia donde sea que se dirija.
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