jueves, 17 de mayo de 2007

(la con-fusión de annabertha)


Tócame. Sedúceme. Pero tócame. Bésame. Pero no dejes de tocarme. Acércate más. Y tócame más. Acaríciame. Pero tócame mientras lo haces. Tómame con pasión. Y tócame explosivamente. Mírame. Y sigue tocándome. Hazme feliz. Y toca, y tócame, y llega a mi, mi corazón es tuyo…si me tocas…. con parálisis de tres cuartos de la mano derecha, con la sensación de un nudo respiratorio y alucinando serpientes capilares, Anna, dulce y tierna Anna, antaño niña, transpira esta noche y llora desconsolada por sus afecciones, mientras rememora un dual sentimiento que experimenta de su ultimo sueño. Llora con angustia, desde el pecho, donde se revuelca aun el corazón de placer ante esas masculinos tactos sobre sus piernas, esas misma que hace una semana dejaron de funcionar en su tercio superior, esas mismas que hace un año corrían menesterosas ante el cuidado de un anciano padre, esas mismas que hace cinco minutos…ayy…llegando a la gloria de reminiscencia un olvido inminente hace a Anna descolocarse, ahogada en llanto, en dolor, en angustia, y con una extraña sensación de satisfacción recién ingerida en espasmos de sexualidad. El retorno es imposible, niña, menesterosa de amor, inocente en conciencia, Anna ruega auxilio sin palabras. Gritando como infante malcriado, su doctor boquiabierto observa las dolencias mas extrañas, que ponen en riesgo su honorabilidad medica; abrase visto alguna vez síntoma similar?!??! Al menos no los cuales lo hicieron merecedor de un cuadro de honor refugiado inexorablemente a la entrada de su consultorio. Anna vuelve a gritar. Ya no hay explicación ni recurso alguno para entonar argumentos de esta espeluznante realidad, no quedan palabras, no quedan síntomas,…lentamente desaparece la realidad y Anna, dulce Anna, lejana al sueño, lejana al otro, lejana de sí y su contexto burgués, arremete agresiva y sensual. “Tócame maldita sea!!” solloza irreconocible como bataclana marginal, en idioma no maternal y desbordada en matices auto eróticos. Obnubilado, el reconocido medico de la época se debate entre una cobarde huida y un heroico acto sin sentido. Anna, dulce Anna, ahora se lanza adicta a los brazos del doctor. Sin facilidad, en reiteradas ocasiones, Anna se lanza una y otra vez sin conseguir eso…eso que quiere, eso que no proviene de un deseo de dulce y tierna Anna….o tal vez si…

En honor a Bertha Papenheim, “dulce y tierna” histérica de renombre histórico, figura clave en el surgimiento del clan neurotico, estipulada como Anna O. por el doctor J. Breuer. Que seria de Freud sin ella, no lo sabremos jamás. Tal vez algo tan caótico como una psicología sin Freud.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Entretenida y original manera de elogiar a la histérica más famosa del mundo. Genial. Saludos.

Anónimo dijo...

wow... eso viene de tu cabeza? wow denuevo y muchas veces mas. Me quedé entre boquiabierta, en pausa, con cuero de pollo... sí...lo escribió mi hermana chica... que parece que nunca ha sido menor.

Anónimo dijo...
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
kta dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.