jueves, 3 de mayo de 2007

mirando atrás


La cara oculta es la resulta de mi idea genial de echarte... me cuesta tanto olvidarte (Mecano). A veces es necesario despedir a las personas de nuestras vidas, otras veces, aun dificultoso y sin embargo menos patológico, es casi natural y siguiendo el curso de la diversificación de estilos y caminos de la vida, ese otro sujeto se aleja, o uno se aleja. Y están estos otros, donde a veces la gente se va, o al parecer tenemos que dejar ir,… y aun así no quisiéramos. Y siempre cuesta tanto olvidar, pero perdonarse dejar ir a esa persona que tal vez, quizás, en una de estas… no deberíamos o simplemente con el máximo capricho queremos para nosotros mismos… es un no olvidar que se perpetua en la imaginación, un echar de menos especial, una alucinación adolescente que simula limitarse a un sueño, pero que se manifiesta en lo que pensamos, hacemos y sentimos, a cada rato... más seguido de lo que quisiéramos, o a veces tan seguido que nos mantiene ilusamente esclavizados a una historia que pudo ser, y aunque jamás sea, por medio de nuestra mente se concreta. Círculos sin cierres, relatos inconclusos, fantasmas paranoides,….y cuesta tanto olvidar.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Uf.Dímelo a mí.Suelo,más a menudo de lo que quisiera,hacer de mi pasatiempo el fantaseo de apropiarme de posibilidades que sólo subsisten en la distención de un pasado, para más remate muchas veces alterado en una reminiscencia nada genuina (y para más más remate implicando a un tercero)..Adoro, más bien, fantasear con la idea de que puedo mediante ese ejercicio manipular algo de la hermosa decadencia de un presente que sí me pertenece.Sin embargo,en este gesto evasor se juega un elemento tan íntimo y tan genuino como la marca más indeleble.Todos estos "trucos" nos remiten con una vivacidad peculiar a aquello que no podemos evadir,al obstáculo que no es obstáculo, que somos nosotros mismos ariscos ante la posible auto-reconciliación. Somos nuestra historia, y en cuanto nos disponemos a hacernos concientes de la eminente problematicidad que ello encarna,entramos en el terreno de una ausencia presente (como dice Benedetti "el recuerdo esta lleno de olvido") (sonó medio cursi lo primero)que es tentación pura para humanidades tan prestas a afanarse por reconocerse. Yo digo que esos fantasmas son muy necesarios, siempre que mantengan el rostro amigable de ese espíritu reconciliador que ha de tener el ejercicio de auto-conocimiento o re-conocimiento en la distención del pasado al presente y, de paso, al futuro.Digo que es agradablemente necesario fantasear, pues esas fantasías y esas nostalgias hacen parte de una búsqueda que me parece del todo noble en esta vida. Así, recordando, resintiendo, saboreando las frustraciones y los buenos pasares, vamos perfilando un momento que se juega "momento a momento", vamos coincidiendo o discidiendo (si así se escribe) con aquella distorcionada o vaga imagen que a veces tenemos de nosotros. Uno siempre recuerda con cargas, asumo, y las proyecta en la interpretación de esos recuerdos. Sería liberador poder, en medida de lo esperable, asimilar esas cargas sin aspirar a desembarazar el pasado de ellas (pura frustración), sino que abrazándolas desde la libertad, la responsabilidad de reconciliación y, lo más importante,no desdeñando su grandísimo poder propositivo. (Escribí puras sandeces??...Una tarde de oficio o quizás nadie me salva de ser lapidada)

kta dijo...

bendita "ausencia presente" creo yo caro. Sin ella seriamos un disecado guarisapo malqueriente (que fuerte terminolgia !! o no? ja) pero el problema, o tal vez no problema pero la limitante, es cuando ese fantasea -en vez de servir de reduccion de tensiones, de pre conciliacion adaptativa con un futuro aun incierto,-se torna vigente más allá que el escape de nuestra historicidad no bienvenida ni aceptada a cabalidad. cuando en vez de escape, pugna por construir la realidad y se escapa de nuestra facultad volitiva -esa media cartesiana en lo racional, y la que considera nuestra historia, y todo lo que en ella hemos aprendido- resultando en una voluntad media disociada con lo que hemos vivido. esa obnubilacion fascinante, que poetas y artistan rescatan, pero que puede safarse finalmente de el bienestar, y la decicion y opcion de velar por mejoria. Dejar ir, identificarse, sufrir..y volver a vivir, o dejar ir a medias, hacernos los desentendidos, arraigarse a la dependencia simulada en opcion independiente...algo asi. En todo caso. Preguntemosle a un psicotico que seria sin la alucionacion. Muy patologico sera, pero sin ellas el dolor de su realidad, que lo derivó a patologizarse, tal vez lo mate. ahi entras tu. ¿Qué sería lo autentico?